Ella

                   En toda la mañana no he hecho más que pensar en ella, en esa belleza tan natural y tan exótica que emana, en esa forma de ser tan misteriosa y tan alegre a la vez… si me interesase pensar en las razones por las que me siento enganchado a su ser, en las razones por las que me hace feliz estar a su lado y verla sonreír con mi compañía, me arriesgaría a simular ser Hugh Grant en un filme romántico contemporáneo. No obstante, yo me inclino por el lado oscuro de la vida, por esa “droga” vital que nos hace enamorarnos del día venidero, sin saber exactamente qué nos deparará.

                En mi humilde opinión, en los distintos momentos de nuestra vida, cada uno tenemos una razón por la que levantarnos cada mañana, una razón por la que sonreír al amanecer y salir a la calle en busca de aventuras. Pues bien, en este momento de mi vida mi razón es ella.

                Lo que me atrae irremediablemente hacia su compañía no es que me haga reír, ni que tenga determinadas aficiones, ni que sea simpática o educada. De una manera itinerante y morbosa, me fascina su modo de ver la vida, el mundo a nuestro alrededor.

Ahora mismo, una de mis “drogas” vitales es sentarme al atardecer con ella en la playa, en un banco o en una roca, y conversar sobre nuestra manera de mirar el mundo. Una simple hoja volando, o posada sobre un cuaderno, una mujer pensativa cruzando la acera, unos perros jugando con las olas… cualquiera puede ser el tema de nuestras reflexiones. En ocasiones, cuando los telediarios están candentes, podemos discutir sobre las repercusiones morales de los actos políticos o civiles, o sobre el por qué nos sentimos inclinados a actuar de determinadas maneras ante diversas situaciones. Pero sin duda alguna, lo que más me fascina de nuestros diálogos es la pasión con la que habla de la vida; ella no pretende reunir riquezas materiales, no aspira a ser reconocida más allá de su expiración por haber sobresalido en algún ámbito del conocimiento; ella tan solo desea morir pudiendo afirmar que ha disfrutado de cada segundo de su vida: que ha saboreado cada sorbo de una bebida caliente, que ha sentido profundamente cada lágrima derramada, que ha amado apasionadamente, que ha dado la bienvenida a cada fragancia de su entorno y a cada palabra de sus semejantes, que ha reído profunda y constantemente… En resumen, ella quiere amar al mundo y a los que en él conviven, sin sentirse influenciada por los prejuicios ni por las violencias que lo habitan.

Cada vez que recuerdo sus labios jugosos y carnosos sonriendo, su abundante y voluminoso cabello ondeando al viento, sus enormes ojos llenos de vida, inocentes, y a la vez perversos… cada vez que recuerdo la delicadeza de su piel tersa, carente de maquillaje alguno… no puedo más que olvidarme de su belleza exterior, y centrarme en disfrutar de toda los matices que ella me regala cada tarde, de las profundas y en ocasiones espirituales, conversaciones que mantenemos bajo la luz de las estrellas, el sol, la luna o las farolas. En definitiva, no puedo más que centrarme en disfrutar de los momentos de vida que me regala.

ella

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s