Retazos de soledad

La lucecita roja y verde tintinea sobre la pantalla.

Ilumina un nuevo nombre, una nueva posibilidad, una nueva esperanza.

Miguel aguarda pacientemente sentado frente al ordenador, sin embargo no mira la pantalla, sino que ojea las últimas noticias internacionales en su móvil. Guerras, masacres, desahucios, fallecimientos… los últimos acontecimientos le deprimen, pero le da miedo minimizar la ventana de su ordenador y alterar el funcionamiento del programa informático. Por otra parte, ¿qué otra cosa iba a hacer? Le entristece leer un libro y no poder intercambiar sus impresiones con nadie, le enfurece ser testigo de la basura que reproducen en la televisión, y le resulta imposible mantener su entusiasmo en una afición, cualquiera que sea. Así pues, concentra su atención en la pequeña pantalla del móvil, que relumbra en contraste con la oscuridad de la habitación.

No obstante, la lucecita roja y verde enseguida llama la atención de su mirada. Con una porción similar de miedo e ilusión, posa sus ojos sobre las letras negras. Ya solo le queda colocar el ratón sobre el recuadro luminoso y pulsarlo, entregarse una vez más… y rezar para no volver a sufrir.

 


 

En otra habitación, de otro edificio, de otro país, Won Yong Kang se prepara un vaso de leche en la cocina. Sumida en sus pensamientos, alcanza un pequeño posavasos de la mesa y se dirige con su tentempié al dormitorio. Allí deja sus provisiones en la mesilla de noche y se sienta en la cama a continuar su lectura. Perpetuando en la eternidad, cada página de ese libro le hace soñar.

De vez en cuando le da un sorbo al vaso de leche, para refrescarse. Pero de improviso, un leve sonido le distrae de su lectura. Con una tenue, aunque constante y creciente sensación de nerviosismo, Won Yong se dirige a la mesita donde ha dejado el portátil, para comprobar si el sonido proviene de allí. Acaricia la cubierta del ordenador portátil, coge aire, y la levanta. Efectivamente, tras conectar la pantalla se encuentra con el temido y ansiado recuadro luminoso. Justo cuando iba a darse por vencida…

Hace tres años, Won Yong tenía amigos, un trabajo que le hacía feliz y una vida satisfactoria. Entre semana salía con sus amigos y trabajaba en la editorial, el fin de semana solía quedar con algunos chicos, y en sus ratos libres se dedicaba a su pasatiempo predilecto: la escritura.

Sin embargo, uno de esos sábados conoció a un hombre apuesto y divertido, se enamoró de él y empezó a distanciarse de sus amistades y su antiguo trabajo. Tras siete intensos y dolorosos meses de relación, aprovechó un viaje laboral de su pareja para quedarse hasta tarde mirando una película. Quiso la casualidad que fuera un filme sobre el maltrato de género, sobre su origen, y sus consecuencias. Para cuando su novio volvió ella estaba asustada y nerviosa, pero decidida a escapar de una relación que hacía seis meses no le provocaba más que sufrimiento. Le costó una visita a urgencias y noches enteras de desvelo, con un cuchillo bajo la almohada; pero una vez más, su suerte quiso que su antiguo amante fuera detenido por agresión con agravantes, condenado a un periodo de cárcel suficiente como para que Won Yong pudiera respirar tranquila.

Aún así, sus amistades no le perdonaron los anteriores meses de desprecios e indiferencia, y ella no se sentía con la confianza de volver a su trabajo o relacionarse con  gente física; así que los últimos dos años y medio los ha pasado entre su casa y la de sus padres, con la esperanza de encontrar a alguien que llene su soledad.

Con algunos retazos de esos recuerdos en mente, Won Yong pulsa con el ratón sobre el recuadro y espira, a la espera de la foto y la información que deben aparecer en la pantalla.

 


 

En distintas partes del mundo, Miguel y Won Yong se han inscrito en la misma página web, con la esperanza de descubrir a alguien con quien compartir su vida; desata tu destino. Una web de contactos que se comprometía a realizar un análisis psicológico entre sus usuarios y asignar a cada uno a su “media naranja”, a la persona que les acompañaría en esa etapa de su vida protagonizada por la soledad.

Hasta el momento, ninguno de los dos ha tenido suerte, y se han cruzado por su camino unas personas interesadas únicamente en el dinero o el sexo y otras que se quedaban asombradas por las inseguridades de ambos y se marchaban.

No obstante, su destino está a punto de cambiar. Won Yong está leyendo la información referente a un hombre llamado Miguel, y éste acaba de clicar sobre el nombre de la joven coreana.

394279_home_key

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional.

 

Anuncios

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Moradoradelasestrellas dice:

    Hola! Me ha gustado mucho el relato. Aunque sea ficción relata la historia de más de uno/a en el mundo, pues las redes sociales y demás se han convertido en una manera sencilla de crear lazos con personas que viven a miles de kilómetros. También es cierto que esto suele acarrear mucha soledad, irónicamente.

    Me quedo por tu blog porque me ha gustado tu estilo n.n

    Besos gatunos!

    Le gusta a 1 persona

    1. maiteekhine dice:

      ¡Hola! Me alegro muchísimo de que te haya gustado; por supuesto, eres bienvenida en mi blog, y ahora además formas parte de él ;).

      Estoy de acuerdo con lo que has dicho, a veces Internet te ayuda a encontrarte con gente maravillosa que de otra forma quizás no conocerías, pero otras veces… puede causar una falsa sensación de amor y compañía. Yo creo que la clave está en el equilibrio.

      ¡Besos! Y espero volver a encontrarte por aquí pronto :).

      PD: que bonito el gato de tu perfil ;).

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s