Primer pecado capital: soltería

Revista “La vida es glamour”

Sección social   

Soltería. Esa palabra proveniente de la boca del diablo, quien la mastica entre sus fauces y la arroja sobre el destino de una pobre desgraciada. La susodicha no podrá más que resignarse a arrastrarse en soledad por el mundo, cenando envases individuales de comida precocinada, observando con tristeza (casi rozando la demencia) a las siempre felices parejas que pasean por la calle, y aguardando una larga vejez rodeada de felinos y de culebrones argentinos.

Esa, más o menos, es la conclusión a la que he llegado tras mirar unas cuantas películas americanas.

Me explico. Ayer llovía en la calle, con lo que me pareció un día idóneo para pedir una pizza, un helado de Ben&Jerry (no me ha dejado mi novio, simplemente a las mujeres nos gustan las pizzas y los helados) y alquilar unas cuantas pelis. Como me daba pereza ponerme a analizar todos los filmes del videoclub, le pedí al dependiente que me diera las tres que mejor le parecieran. Sigo sospechando que no le dí muy buena impresión, porque el buen hombre me metió en la bolsa un trío de comedias románticas, cada una con un título más sensiblero que la anterior.


En fin, que decidí aceptar el desafío y me dirigí a mi casa, arrebujada bajo un inmenso paraguas. Una vez con la pizza caliente, el helado (obviamente, frío) y una cucharilla tamaño máximo apoyados en la alfombra delante de mí, me senté en la alfombra, apoyé la espalda en la parte baja del sofá y le dí al Play…

…Pasaron 90 minutos…

…Seguidos de otros tantos…

…Y por fin, terminó la tercera película.

Unos 270 minutos después de encender el televisor, con la tripa hinchada y la mente confusa, sentía que no iba a poder dormirme, así que opté por reflexionar sobre lo que acababa de presenciar.


Pues bien, el patrón entre los filmes era evidente: una pobre mujercita soltera se siente deprimida porque a sus 30 años (la edad no tiene por qué ser exacta, pero oscila sobre la treintena) no encuentra al hombre de su vida, con lo que se arriesga a morir siendo una solterona, marginada de la sociedad, y sin hijos.

La mayoría de las veces, sus amigas (felizmente casadas o ennoviadas) acuden al rescate y la inscriben en una web de citas, o en una cita a ciegas con algún “maravilloso” amigo. No obstante, otras veces se encuentra haciendo la compra, o paseando al perro, y milagrosamente, un hombre apuesto, misterioso, ingenioso e inteligente se choca con ella.

En el primero de los casos, nuestra dama en apuros deberá citarse con un mínimo de 5 potenciales novios (que resultarán ser pervertidos, repugnantes o mentalmente desequilibrados) antes de conocer a su príncipe azul. Por otro lado, en el segundo caso, los encontradizos intercambiarán unas cuantas pullas antes de (espontáneamente, por supuesto) ocurrírsele quedar legítimamente esa misma noche.

Una vez que la futura pareja se ha conocido, deben profudizar más en la relación (dependiendo del año en que se haya rodado la película, tendrán sexo a lo largo de las primeras citas, o en caso contrario, se darán su primer beso al final del filme) y enamorarse. Estos minutos suelen estar colmados de ingeniosos comentarios y bromas privadas entre ambos.

Pero de repente. ¡Oh! Va a resultar que el “perfecto” pretendiente tiene una ex-novia que le acosa, un peluquín que esconde su enorme calva  o un descendiente secreto, con lo que la casi ex-solterona se siente profundamente dolida/engañada/humillada y decide poner distancia entre ambos.

Mayoritariamente, en los días siguientes la mujer se refugiará en los mimos de su mejor amiga o de sus padres, y el hombre se humillará de todas las maneras pensables (llegando incluso a ayunar y dejar de afeitarse por la posibilidad de no ser disculpado). Hasta que un buen día, o bien se encuentran por casualidad y, al verse, se dan cuenta de que no pueden vivir el uno sin el otro; o bien el hombre consigue que la amiga/padres le facilite el acceso hacia su amada. En ambos casos, el guión incluirá un lacrimógeno y tremendamente quejumbroso diálogo, en el que ambos se jurarán amor eterno. Hasta que llega el beso final y el asesinato de las pobres perdices.


A ver, que nadie se confunda, no tengo nada en contra de las comedias románticas (algunas incluso me parecen entretenidas). ¿Pero realmente es necesario bombardear a la sociedad con un mensaje constante de que si permaneces soltera no puedes esperar más que un triste y oscuro porvenir? ¿Acaso no es más beneficioso extender un anuncio de amor propio, estabilidad mental e independencia?

Claro que opino que es bonito conocer a tu alma gemela y compartir tu existencia con él/ella. ¿Pero acaso esa es la única manera de sentirnos completas? ¿Qué hay de aprender a pasar tiempo contigo misma primero? ¿Qué hay de los familiares y las amistades?

1455755426_863299_1455755943_noticia_normal.jpg

Ashley Riez;
Otra observadora femenina, otra periodista cualquiera.

Anuncios

4 Comentarios Agrega el tuyo

  1. ¡Hola!
    Me ha encantado la entrada, básicamente porque, aunque tengo pareja, creo que tienes toda la razón del mundo.
    Las comedias románticas me encantan, pero parece que si no encuentras a tu media naranja no puedes ser feliz, cuando la felicidad viene de uno mismo.
    En fin, que el amor es genial, fantástico y no lo cambio por nada, pero es verdad que no es la única manera de ser feliz.
    ¡Un besazo!

    Le gusta a 1 persona

    1. maiteekhine dice:

      ¡Buenas tardes!

      Lo primero, muchas gracias por aportar tu opinión ;).

      Y lo segundo, estoy de acuerdo contigo, el amor es fantástico, pero primero te tienes que querer a ti mism@ (o si no, te arriesgas a protagonizar un thriller pasional, estilo Atracción Fatal, cuando tu pareja te deje).
      Y muy contrariamente a lo que ha podido parecer en el relato, a mí también me gustan las comedias románticas, jiji.

      ¡Un beso!

      Me gusta

  2. Hola! Estoy muy de acuerdo con el mensaje que nos transmites. Lo gracioso es que esto no es algo de ahora, ni mucho menos, esto pasa desde la época victoriana. Tenías que ser guapa para poder casarte o en su defecto ser rica para compensar que no eras guapa. Cualquier cosa con tal de que tuvieses un anillo en el dedo y un cartel social enorme que anunciase que no eras una solterona sin futuro.

    Pues qué quieres que te diga, que cada uno haga lo que quiera. Si encuentras a alguien que merezca la pena pues quédate con él. Si no, pues sé feliz haciendo todo lo que te gusta. Ya lo dice el dicho: mejor solo que mal acompañado. No hay nada peor que una relación por conveniencia o imposición social. A las personas nos gusta bien poco que nos obliguen a hacer cosas y siempre pasa factura.

    Besos gatunos!

    Le gusta a 1 persona

    1. maiteekhine dice:

      ¡Buenos días!

      Estoy completamente de acuerdo contigo; según mi opinión, cada uno sabe lo que le conviene y lo que le hará más feliz. ¿Qué te mueres de ganas de tener pareja? ¡Pues adelante! ¿Que simplemente estás esperando a alguien que de verdad te llene o te merezca? ¡Enhorabuena! ¿Que no te atrae la idea de echarte novi@ y prefieres disfrutar de la vida a tu aire? ¡Pues bien por ti!

      Creo que muchas veces (la mayoría) la gente se mete donde no le llaman y se cree con el derecho de decidir cómo los demás tienen que vivir su vida :(. En ese sentido, como tú dices, no hemos avanzado demasiado a lo largo de las décadas (aunque por lo menos ahora no ejecutamos ni desheredamos nadie, a excepción de algunos casos de intolerancia extrema, lo que ya es un avance).

      En fin, muchas gracias por tu comentario, y me alegra haberte causado una reflexión. Que pases un bonito día.
      ¡Besos!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s