¿Podrías decirme quién soy, muñequito de nieve?

La nieve cubre el cristal de mi ventana. Es más, creo que, si le echo aliento, podría crear un bonito muñeco de nieve con la punta del dedo. Dicho y hecho, ahora un sonriente ocho, vestido con gorro y bufanda, me observa. ¿Qué parecer tendrá sobre mí? Cuando me miro en el espejo, yo no…