Reflexionando sobre… la ola

En mi opinión, podemos extraer dos hechos clave de la película “la Ola”: por una parte, lo tremendamente influenciables que son los adolescentes en esa edad, cuando su mayor objetivo es formar parte de un grupo y sentirse necesario; y por otra parte, cómo hay situaciones (sobre todo si una persona a la que admiras y respetas te dice que no es malo lo que estás haciendo) en las que somos capaces de obviar nuestros principios y convertirnos en unos monstruos con tal de conseguir el fin que buscamos, a veces hasta sin ser conscientes de ello.

Analicemos  los dos casos por separado:

Honestamente, creo que el final de la historia era bastante predecible. A lo largo de todas las naciones, podemos apreciar cómo la vida escolar sigue una evolución análoga a la de la película (en muchas ocasiones, suicidio incluido). En el caso de “La ola”, han relatado este suceso como algo extraordinario y sorprendente; pero en la vida real, todos los días se da una situación similar, y nos hemos acostumbrado a verlo como un ciclo necesario de la vida.

Me explico. Podría afirmar sin temor a equivocarme que en la mayoría de colegios e institutos del mundo nos encontramos con una figura marginada e incomprendida (en este caso, Tim), con uno o varios grupos marginales (es decir, los skaters, la chica emo…) y con el grupo común y habitualmente más querido (en esta película se cumple el cliché americano de los deportistas). Habitualmente, el grupo popular tiene problemas familiares que le inducen a descargar su rabia con los compañeros “menos queridos”, mientras que los marginados suelen ser gente insegura que anhela pertenecer a un conjunto (esto no es una regla segura, pero muchas veces se da). Con este panorama, cojamos a un chico que siente que no le importa a nadie de su familia ni de su entorno más cercano (Tim), a otro que anhela sentirse respetado y admirado (el profesor) y a una clase de adolescentes a los que se les asegura que si pertenecen a cierto grupo se convierten en alguien importante. ¿Cuál es el resultado? La ola. Cuando se les arrebata aquello que tan bien les hace sentir, no saben cómo seguir con sus vidas anteriores.

A esta variable, sumémosle que generalmente, está bien vista la rectitud y la obediencia tajante a la figura del líder (profesor). Es decir, que casi nadie se cuestiona la benignidad de lo que está ocurriendo, y como viene a ser costumbre, a quien piensa diferente a la mayoría se le desprecia y margina.

Ahora bien, pasemos a analizar la segunda lección del filme: en determinados países, la mayor ambición de los jóvenes es convertirse en alguien valioso y significativo, en un punto de inflexión para el mundo. Además, cuando una persona mayor centra su atención e interés en un grupo de adolescentes, éstos tienden a pensar que tienen algo especial que ha llamado la atención del susodicho, puesto que le ven como alguien sabio y maduro; y cuando dicha persona mayor es el profesor “enrollado”… la ecuación se eleva al cuadrado.

De este modo, es muy fácil que a unas personas que todavía se están descubriendo a sí mismas, y que tratan de encontrar su lugar en el mundo, se les olvide sus principios y pasen a ser una gota más de la ola, que arrasa a su paso motivada por las demás gotas, pero sin un fin concreto.

En conclusión, me pareció muy interesante el lema subyacente de la película: ¿el nazismo puede volver a darse? Según mi opinión, el nazismo nunca se fue. Puede que los alemanes ya no maten judíos, pero los judíos ahora matan palestinos. Y sin ir a un campo tan complejo como es la guerra, centrémonos en nuestra propia vida cotidiana: cada semana se suicida un joven porque no soporta el acoso escolar, cada día se insulta o discrimina a alguien por pensar diferente, y cada minuto alguien se cree mejor que otro simplemente por su religión, raza, trabajo o modo de vida.

En mi opinión, la mejor forma de evitar estos sucesos es ser tolerantes con los demás (es decir, siempre que no nos hagan daño ¿qué más nos da cómo viven las otras personas?), y sobre todo, no olvidarnos de quiénes somos y queremos ser. Porque jamás podremos controlar si nuestra familia, amigos o compañeros realmente nos aprecian, pero lo verdaderamente importante es cómo nos sentimos con nosotros mismos cuando estamos solos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s